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A escasos kilómetros de ciudades turísticas como Gandia, Dénia, Xàbia, Calp, Altea o Benidorm, el territorio de la Vall de Pop ofrece a los visitantes un remanso de paz y tranquilidad. Un entorno único para disfrutar de los pequeños placeres y momentos cotidianos, tan olvidados en la vida real.
Los municipios que componen la "Mancomunitat" constituyen un territorio de gran belleza paisajística y alto valor ecológico. Desde las calas costeras de Benissa a las altas cumbres de Castell de Castells se suceden valles y montañas, pero es el río Jalón, con sus mansas aguas estivales y sus furiosas avenidas otoñales, el auténtico corredor que articula La Vall.
Bosques de pinos, carrascales y fresnos, y algún que otro ejemplar de tejo o madroño, impregnan de un color especial este paisaje, conviviendo en laderas montañosas con abancalamientos de anchos márgenes de piedra caliza, vestigio de otros tiempos. Muchos, todavía conservan plantaciones de almendros, olivos y algarrobos centenarios, y es frecuente encontrar ruinas de corrales o cobertizos de labranza, así como algún que otro pequeño pozo o manantial.
En el llano, los pueblos, de calles estrechas y fachadas encaladas, coronados por vigilantes campanarios y, en su entorno, cultivos de naranjo o viñedo según la peculiaridad agrícola local.
Al atractivo que supone, para un visitante, el Paisaje de la Mancomunitat, hay que sumar su excelente Gastronomía, representada por infinidad de pequeños platos de sabor local y rural, preparados con productos de la tierra a los que se unen otros que llegaron con los inmigrantes que a lo largo de la historia se asentaron en La Vall, caso de los embutidos de raíces baleáricas y el cous-cous del norte de África.
Paisaje, gastronomía, naturaleza, artesanía, historia, fiestas y tradiciones, junto al carácter amable y acogedor de sus gentes, hacen de la Vall de Pop un territorio único que un viajante no se puede perder ¡ Ven y conócelo ¡ La Vall de Pop es: Naturaleza a tu alcance.
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